lunes, 2 de mayo de 2011

Magnetismo terrestre

La Tierra posee un poderoso campo magnético, como si el planeta tuviera un enorme imán en su interior cuyo polo sur estuviera cerca del polo norte geográfico y viceversa. Aunque los polos magnéticos terrestres reciben el nombre de polo norte magnético (próximo al polo norte geográfico) y polo sur magnético (próximo al polo sur geográfico), su magnetismo real es el opuesto al que indican sus nombres. Las posiciones de los polos magnéticos no son constantes y muestran notables cambios de año en año. Cada 960 años, las variaciones en el campo magnético de la Tierra incluyen el cambio en la dirección del campo provocado por el desplazamiento de los polos. El campo magnético de la Tierra tiene tendencia a trasladarse hacia el Oeste a razón de 19 a 24 km por año.

El campo magnético terrestre nos protege del viento solar. Cuando el campo magnético se debilita (no llega a desaparecer del todo quedando un pequeño campo residual) muchas de estas partículas alcanzan la superficie produciendo mutaciones en los seres vivos, aunque no existen evidencias de grandes extinciones. Una vez recuperado el magnetismo terrestre, aunque sea de sentido opuesto, se recupera también su protección.

Las causas que llevan al debilitamiento del campo magnético y a su posterior inversión no están del todo claras, ya que hay mucho que se desconoce del interior de la Tierra. Pero se cree que, de algún modo, el giro de los núcleos se detiene y se reanuda en sentido opuesto.

La última inversión magnética se produjo hace aproximadamente unos 700.000 años, y se sabe que el campo magnético actual se está debilitando. Y, si bien los efectos de estas variaciones magnéticas son de gran importancia, se dan a lo largo de miles de años por lo que no pueden considerarse un peligro inmediato.

No es la primera vez que en el seno de la comunidad científica se advierte de posibles cambios en el campo magnético terrestre. En abril del año pasado, la revista Nature publicó un estudio del Instituto de Ciencias de la Tierra que hablaba de la posible desaparición del campo magnético, así como del comienzo de una posible inversión de los polos terrestres. Las anomalías magnéticas se han detectado principalmente en las latitudes polares y al sur de Sudáfrica, aunque también en menor medida en las profundidades del Océano Pacífico. Una de las regiones más afectadas es el sur del Océano Atlántico, ya que la disminución del campo magnético en la zona ha influido en gran medida en el volumen de pérdida global registrado, al mismo tiempo que ha reducido el nivel de protección que venía ejerciendo sobre la Tierra respecto a las radiaciones naturales procedentes del espacio.

La fuerza del campo magnético terrestre ha disminuido un 10% en los últimos 160 años, según afirmó el profesor de la Universidad de Harvard Jeremy Bloxham en su intervención ante la asamblea de la Unión Geofísica Americana (AGU). Según Bloxham, esta disminución de la fuerza magnética evoca la posibilidad de que el campo magnético pueda llegar a desaparecer y a invertirse, arrastrando consigo a los polos del planeta por vez primera desde hace 780.000 años. De seguir la progresión actual, el campo magnético terrestre podría desaparecer dentro de 1.500 o 2.000 años más, por lo que deberán pasar muchos siglos antes de que vuelva a producirse una inversión del campo. Según otros científicos que han intervenido también en una sesión sobre el magnetismo terrestre en la asamblea de la AGU, el escenario para una nueva inversión de los polos es altamente improbable. Consideran que la disminución de la fuerza del campo magnético, que se mide desde 1845, puede ser sólo una fase de muchos cientos de años, si bien podría tener serias consecuencias sobre aquellas regiones del planeta en las que el debilitamiento del campo magnético es más acusado.

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