miércoles, 20 de abril de 2011

Carnitina


















La carnitina o 4-trimetilamino-3-hidroxibutirato (conocida también como L-carnitina o levocarnitina, debido a que en estado natural es un estereoisómero L), a veces confundida con el ácido fólico (vitamina B9)
La carnitina es un derivado aminoácido que actúa como cofactor en el metabolismo de los ácidos grasos. Interviene en el transporte de acetilcoenzima A y acetoacetilcoenzima A desde las mitocondrias hasta el lugar de síntesis de los ácidos grasos de cadena larga, y en el transporte de los grupos acilos activados desde el citoplasma a las mitocondrias, lugar en el que se degradan los ácidos grasos (b-oxidación) para la obtención de energía. Además de la b-oxidación, la carnitina actúa modulando las concentraciones de CoA y grupos acilos.
Su composición química fue aislada por primera vez en 1905 y aunque no lo es, se asemeja a la de los aminoácidos. Se sintetiza en el hígado, riñones y cerebro a partir de dos aminoácidos esenciales: la lisina y la metionina, pero para su correcta síntesis y aprovechamiento necesita de la presencia en el organismo de hierro, vitamina C y vitaminas del complejo B. Una vez ya producida, la carnitina participa en numerosas reacciones de nuestro metabolismo. El 90% de este compuesto endógeno se encuentra en las células cardiacas y músculos esqueléticos, por consiguiente una carencia puede afectar al normal funcionamiento del corazón y de todos nuestros músculos.
Para que no existan carencias debemos, como siempre, seguir una alimentación variada y balanceada. La presencia en los alimentos es baja, las principales fuentes de este compuesto son:
carnes, lácteos, levadura de cerveza, cacahuetes (maní), coliflor, germen de trigo.
La L-carnitina no es un quemador de grasas, sino un transportador que facilita que esas grasas sean utilizadas correctamente como fuente energética. Sin la L-carnitina los depósitos grasos no pueden oxidarse y, como consecuencia de ello, quedan almacenados en el torrente sanguíneo y en las células de nuestro organismo.
La L-carnitina tiene diferentes campos de acción donde poder utilizarla:
  • La medicina cardiovascular: la L-carnitina es fundamental en el correcto funcionamiento del corazón, por lo tanto es recomendada ante situaciones de insuficiencia cardiaca, anginas de pecho, secuelas de infarto, etc., debido a que este suplemento dietético favorece la contracción de las células musculares cardiacas. Es un vasodilatador y antioxidante a la vez.
  • Entrenamiento físico: es utilizada como suplemento energético, ya que aumenta el suministro de energía hacia el músculo a través de un mayor flujo sanguíneo en la zona.
  • Dietas de adelgazamiento: como la L-carnitina moviliza y transporta los depósitos grasos para la obtención de energía, si la dieta baja en calorías se suplementa con carnitina, se favorece la perdida de grasa corporal.
  • Ayuda a disminuir la concentración de colesterol en sangre y triglicéridos.
  • Dificultades renales: puede utilizarse L-carnitina en personas sometidas a tratamiento de diálisis, ya que sus carencias llegan a ser muy altas.
  • Desórdenes alimenticios. Varios estudios sugieren que los niveles de aminoácidos, incluyendo la L-carnitina, están disminuidos en las personas con anorexia nerviosa. Algunos expertos creen que los bajos niveles de L-carnitina pueden contribuir a la debilidad muscular visto con frecuencia en las personas con este trastorno alimenticio. Sin embargo, un estudio muy inferior al de las mujeres con anorexia encontró que los suplementos de L-carnitina no elevan los niveles de este aminoácido en la sangre ni mejorar la debilidad muscular. Si tiene la anorexia, su médico decidirá si necesita sustitución de aminoácidos o no.
  • Alcohol. Se especula que el consumo de alcohol reduce la capacidad de la L-carnitina para funcionar adecuadamente en el cuerpo. Esto puede dar lugar a una acumulación de grasa en el hígado. Con la administración de suplementos de L-carnitina se ha demostrado previene y revierte los daños causados por el alcohol inducido por la acumulación de grasa en el hígado de los animales.
  • Demencia y memoria. Algunos estudios han demostrado que la L-acetylcarnitina (LAC), una forma de L-carnitina que fácilmente entra en el cerebro, puede retrasar la progresión de la enfermedad de Alzheimer, aliviar la depresión relacionados con la senilidad y otras formas de demencia, y mejorar la memoria en el ancianos. Lamentablemente, sin embargo, los resultados de otros estudios han sido contradictorios. Por ejemplo, un ensayo sugiere que este suplemento puede ayudar a prevenir la progresión de la enfermedad de Alzheimer en sus primeras etapas, pero puede empeorar los síntomas en las etapas posteriores de la enfermedad. Por esta razón, la L-carnitina para la enfermedad del Alzheimer y otras formas de demencia sólo debe ser usada bajo la dirección y supervisión de su médico.
  • Infertilidad masculina. Bajos recuentos de espermatozoides se han vinculado a los bajos niveles de carnitina en los hombres. Varios estudios sugieren que la L-carnitina puede aumentar la cantidad de esperma y la movilidad.
  • Hipertiroidismo. Algunas investigaciones sugieren que la L-carnitina puede ser útil para prevenir o disminuir los síntomas asociados con la tiroides. Estos síntomas incluyen insomnio, nerviosismo, elevación de la frecuencia cardiaca, y temblores. De hecho, en un estudio, un pequeño grupo de personas con hipertiroidismo presentaron una mejoría de los síntomas, así como su normalización de la temperatura corporal, al tomar L-carnitina.
Proceso de producción de la L-Carnitina. La L-Carnitina , al igual que muchas moléculas biológicamente activas, se presenta en dos formas: L-Carnitina y D-Carnitina. Estas dos formas químicas son iguales en su composición pero opuestas en su forma, es decir, son la misma molécula pero con una diferencia en su estructura química que hace que sean no superponibles. Mientras que la L-Carnitina es la forma natural y fisiológicamente efectiva, la D-Carnitina no se produce en la naturaleza y es dañina para el cuerpo humano al competir y por lo tanto inhibir la utilización de la L-Carnitina .

sábado, 16 de abril de 2011

La radioactividad en nuestra vida

El ser humano está expuesto de forma continua a radiación procedente de numerosas fuentes, tanto naturales como artificiales. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) estima que alrededor de un 70% de la exposición media total a la radiación por parte de la población española se debe a radiación natural, cuyas fuentes pueden dividirse en externas e internas. Entre las externas destacan la radiación provocada por los rayos cósmicos y los rayos gamma emitidos por los materiales radiactivos naturales de la tierra y gases como el Radón.

La radiación recibida por vías internas depende del hábitat de cada individuo y de los alimentos y bebidas que consume. Estos últimos suponen un 8,7% de esa radiación. De este 8,7%, más de la mitad (60%) procede del Potasio 40, principal fuente de radiación interna que se introduce a través de los alimentos. El resto de la radiación depende del propio hábitat.

En cuanto a las fuentes artificiales, destacan los usos médicos, ciertos hábitos de vida (como viajes en avión), actividades industriales que implican utilización de radiaciones ionizantes, las pruebas nucleares y la industria nuclear. Los accidentes nucleares que liberan radiactividad al medio son situaciones de alto riesgo que generan contaminación por partículas radiactivas tanto en el aire, porque se desplazan en nubes tóxicas, como en el suelo, porque se depositan en él, en el agua y en los seres vivos y persisten en el medio ambiente durante años. Los estudios realizados hasta el momento demuestran cómo la población media de España está expuesta a niveles de radiación muy por debajo de los límites de seguridad.
Cadena de radiocontaminación

La entrada de los radionucleidos en los alimentos se produce por adsorción desde el suelo o por su deposición en las plantas desde la atmósfera. Después, pueden llegar a las personas por consumo directo de estos vegetales o bien de animales o sus derivados, como la leche, que se han alimentado con pastos o piensos contaminados. A este proceso se le denomina cadena de radiocontaminación. Aunque la dosis ingerida sea muy baja, la contaminación radiactiva tiene alto interés toxicológico debido a que el cuerpo humano carece de mecanismos de descontaminación. Además, algunos radionucleidos cuentan con afinidad por ciertos tejidos, de manera que se acumulan progresivamente en ellos.

Algunos elementos radiactivos se desintegran en periodos cortos, por lo que suponen un peligro en casos puntuales de accidentes, mientras que otros de vida media o larga se mantienen en el entorno largos periodos de tiempo y se convierten en contaminantes permanentes. Exposiciones intensas o continuadas a radiactividad se relacionan con el desarrollo de enfermedades degenerativas celulares como el cáncer. El objetivo de la vigilancia de radionucleidos a través del estudio de la dieta es disponer de datos sobre su ingesta real en el tiempo y contar con una herramienta que facilite la evaluación de riesgos en situaciones específicas.
Un caso particular

La relación entre alimentos y contaminación radiactiva recuerda el accidente ocurrido en Chernóbil en 1986. Lo único positivo que se puede extraer de esa catástrofe nuclear es la experiencia. Tras el accidente, la Unión Europea estableció límites en los niveles de radiactividad para alimentos y adoptó medidas legales de control y muestreo, sobre todo, en la importación de países terceros, unas acciones que se han revisado y se han actualizado a lo largo de los años. En países como España se registran otro tipo de parámetros de referencia que implican unas limitaciones de ingesta de cada uno de los radioisótopos y que se denominan "límites de incorporación anual por ingestión".

Aunque ya se han cumplido 25 años desde el incidente de Chernóbil, las autoridades sanitarias europeas advierten de que ciertos elementos radiactivos (Cesio 134, 137) pueden permanecer en algunos alimentos de origen silvestre como setas, bayas, animales de caza y peces carnívoros de agua dulce, por lo que recomiendan intensificar su control.
Pastillas de yodo, siempre por prescripción facultativa

Las pastillas de yoduro potásico tienen como misión evitar que el yodo radiactivo, una de las partículas contaminantes de los alimentos afectados por radiactividad, se introduzca en la glándula tiroides y afecte a ésta de forma negativa. Sin embargo, esta pastilla, que debe tomarse siempre con prescripción médica, no evita en ningún caso el contacto y entrada del yodo radiactivo en otras partes del organismo, ni sus efectos en distintas partes del cuerpo. Tampoco revierte los daños causados en la tiroides por yodo radiactivo ni los ya originados en otros órganos.

Por último, no protege de los efectos de otros elementos radiactivos que no sean yodo, debido a que el mecanismo de protección es evitar que el organismo asimile yodo externo, en este caso radiactivo, porque tiene a su disposición el ingerido a través de las pastillas. Por tanto, resulta inútil intentar protegerse de una eventual contaminación radiactiva a través de este tratamiento sin recomendación médica, además de ser posible que su ingestión desencadene alergias y serios efectos secundarios.

Residuos nucleares

La noche temática RTVE. Reportaje sobre la pesadilla de los residuos nucleares.






La batalla de Chernobil

La noche temática - La batalla de Chernóbil


El 26 de abril de 1986 una prueba de seguridad en la central nuclear de Chernóbil provocó la mayor catástrofe nuclear de la historia. La explosión del cuarto reactor desencadenó una reacción en cadena que amenazó con provocar una segunda explosión aún más potente, diez veces más fuerte que la de Hiroshima y que habría afectado a media Europa.